La historia de Enzo en San Martín de Porres

 

 
¡Hola! Mi nombre es Laura y voy a contarles la historia de mi hijo Enzo, de 5 años 10 meses.
Todo comenzó cuando Enzo cumplió sus 2 añitos, en donde empezamos a notar que cuando lo llamábamos por su nombre no respondía, no nos miraba a las ojos. A él le gustaba mirar como giraba el lavarropas, se reía sólo, sacudía sus manitos, entre otras cosas. Con mi marido decidimos llevarlo a su pediatra por que veíamos que algo no andaba bien, ya que habían cambiado muchas cosas en él, pero su pediatra nos dijo que no podía ser. Nos decía que los varones tardaban más en hablar y que me quedara tranquila. Enzo había dejado de hablar, lo lleve a la fonoaudióloga, quien lo vio y con diez minutos de consulta nos dijo sin dar vueltas que visitemos un neurólogo porque sus síntomas eran los de un nene con autismo. Recuerdo que fue horrible escuchar esa palabra, no sabíamos para donde ir ni como empezar. Mi marido empezó a buscar neurólogos, lo llevamos a tres distintos y dos de ellos nos dijeron que el nene no tenía nada y que lo mandemos a un jardín maternal, que le faltaba estar con otros chicos. Lo llevamos al jardín, yo me quedaba esperando en la vereda por que lo sentía llorar, esperé 15 días y no lo mande más por que aparte de llorar cuando salían al parque lo veía deambular y no jugaba con los otros nenes. Luego de esos episodios, mi marido fue a la obra social a pedir una lista de médicos para ver si encontrábamos otros neurólogos y la chica que lo atendió le pregunto si conocía San Martín de Porres y nos puso en contacto con el Lic. Claudio Hunter Watts. Pasaron tres días de que nos habíamos contactado y nos llaman de la Sede Palermo diciendo que teníamos una entrevista para que vean a Enzo. Llegó el día y fuimos atendidos por Vanesa, quien nos hizo algunas preguntas y nos dio fecha para hacer diagnóstico del nene. Cuando fuimos a la primera entrevista Enzo no se despegaba de mi, no hacia nada, no jugaba, y nos fuimos super mal. Vanesa nos indicó que el nene haga terapia y conseguimos un grupo de terapeutas a domicilio. Enzo lloraba y gritaba las dos horas dela terapia, pasaron unas semanas y se fue acostumbrando. Sin darnos cuenta, ¡Enzo las esperaba feliz! (habían pasado 6 meses). Volvimos a San Martín de Porres para que Vanesa lo evalúe otra vez, en esta oportunidad Enzo entró solo al aula que tenían preparada para trabajar. No lloró, jugo y se divirtió.
Nos dieron el diagnóstico y nos informaron que tenía autismo. Al los días teníamos que volver para buscar las informes, Vanesa nos dio la noticia de que Enzo iba a empezar a concurrir a San Martín de Porres. Llegó el día tan esperado y se empezó con la adaptación el primer día costó que se despegará de mi, pero al segundo día entro contento. ¡Pasó un mes y Enzo estaba feliz! Con tan sólo tres en San Martín de Porres fueron increíbles sus cambios, al año siguiente empezó a decir otra vez sus primeras palabras, a realizar juegos simbólicos y mirarnos, mostrarnos lo que hacía al jugar otra ves con su hermano, con sus primos, poder ir nuevamente a un supermercado, salir a comer afuera y ¡tantas cosas más! ¡El pasado 14 de diciembre del 2018 recibí la noticia de que Enzo pasa a primer grado! Estoy muy agradecida a San Martín de Porres, a Claudio Hunter Watts y Vanesa Hunter Watts y a todos los profesionales que trabajan en la Institución, por todo lo que hicieron y hacen por Enzo.
Last modified on Jueves, 24 Enero 2019 00:59
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