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La historia de Jorgelina en San Martín de Porres

 
Jorgelina es única hija, nieta y sobrina. Fue una bebé buscada por lo que estábamos muy felices cuando llegó. Con su llegada cambió nuestro mundo y la criamos con mucho apego. Comenzamos a observar algunas conductas a sus dos años, motivo por el cual visitamos a dos neurólogos, quienes desestimaron inicialmente las dudas que teníamos, por lo que la nena empezó el jardín, en donde la estructura de horarios no le costó, pero si la socialización y el lenguaje. Visitamos una fonoaudióloga y una psicopedagoga por recomendación del neurólogo, había berrinches y poca tolerancia a la espera. Luego, pedimos una interconsulta y nos realizaron el ADOS en San Martín de Porres, en donde nos confirmaron lo que nosotros ya venimos sospechando, pero nadie nos confirmaba. A los tres años y medio recibimos el diagnóstico, estábamos devastados porque pensábamos que habíamos perdido tiempo valioso, nos culpábamos, nos dábamos animo para seguir adelante, nos costó resignar la idea de un hijo neurotípico, pero nos dimos cuenta que Jorgelina tenía grandes potenciales, amaba bailar, la música y las canciones, siempre la estimulamos en esos aspectos. Jor siempre tuvo una relación muy buena con sus abuelos y tíos, se quedaba con ellos desde bebé y esa situación ayudo mucho. Cuando comenzó a concurrir a San Martín de Porres cambiaron mucho sus conductas, ella empezó a tener juego simbólico, a formar oraciones y a permanecer más tolerante a la hora de la espera. Siempre fue una nena independiente, buscaba lo que quería por si sola. Ahora, nos busca para que juguemos, para que la acompañemos bailando o cantando, leyendo algún cuento o mirando una película (antes era imposible que se mantenga sentada mirando los dibujitos). Hoy por hoy, le encantan Las Chicas Superpoderosas y los Jóvenes Titanes en Acción, entiende los chistes y viene a abrazarnos cuando estamos tristes. Además, hace danza dos veces por semana y próximamente va a realizar su tercera presentación en el teatro junto a sus compañeras. En la época de su jardín vivía con berrinche o muy frustrada, hoy vuelve muy contenta cada tarde.
En el entorno familiar está más dada, reconoce a todos los integrantes de la familia y los busca para hacer travesuras, juega con sus abuelos (¡con uno hizo una huerta!) y ama cocinar con su abuela Mirtha y sus tías. Realmente estamos muy felices por sus avances ya que puede disfrutar de los juegos y las actividades familiares, las vacaciones y salir a pasear sin tener que estructurarnos tanto. ¡Gracias a San Martín de Porres por el equipo de profesionales que tienen y por la dedicación y cariño que le ponen a su trabajo! Familia Diaz Behrens
Last modified on Viernes, 04 Enero 2019 00:10
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